MENOPAUSIA Y DIABETES

Menopausia y diabetes es una situación en la que además  de la diabetes tenemos que tener en cuenta los cambios hormonales que ocurren en la mujer

La menopausia es un proceso que ocurre a lo largo de 10 años entre los 45 y 55 años aproximadamente. Comienza cuando el cuerpo de una mujer empieza a reducir la producción de estrógenos y progesterona, las hormonas responsables de la ovulación y del mantenimiento del embarazo.

Las ovulaciones y los periodos menstruales se vuelven irregulares y finalmente cesan. El promedio de edad cuando las mujeres tienen su última menstruación es a los 51 años, aunque el proceso puede comenzar en cualquier momento entre los 40 años y finales de los 50.

Menopausia y diabetes, cambios en el control de la misma

Las fluctuaciones hormonales que caracterizan a la menopausia pueden deshacer el control sobre la glucosa en la mujer que sea además diabética.

Una de las cuestiones que ocurren en la menopausia y diabetes es que al haber menos progesterona, la sensibilidad hacia la insulina puede aumentar, pero al haber menos estrógenos aumenta también la resistencia a la insulina. La sensibilidad media a la insulina puede que aumente al final un 20% por lo que es posible que en la menopausia sea necesario modificar las unidades de insulina en los pacientes que la usen o en el tratamiento oral de pastillas antibiabéticas o en ambas según los casos.

Menopausia y diabetes . Problemas que aportan

La disminución o cese de producción de estas hormonas además puede aportar otros cambios que pueden empeorar las complicaciones de la diabetes. Por ejemplo los niveles reducidos de estrógenos incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, que ya de por sí es mayor para personas con diabetes y osteoporosis.

A estos problemas se les añade el hecho de que muchas mujeres aumentan de peso y reducen su actividad habitual sintiéndose menos activas durante ese periodo lo cual añade factores que dificultan el control de la glucosa en sangre.

Por lo tanto es muy importante planificar una dieta alimenticia baja en grasas, con los suplementos de calcio y mantener e incluso incrementar el nivel de actividad física. Estas medidas ayudarán a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares porque mantendrán un nivel de colesterol bajo y protegerán contra la debilidad ósea de la osteoporosis.

Hoy en día no se recomienda la terapia sustitutiva hormonal salvo casos excepcionales como intervenciones quirúrgicas sobre los ovarios ya que el aumento de tiempo de exposición a hormonas hace que aumente, aunque minimamente , el riesgo de padecer cáncer de mama. Habitualmente se recomienda la utilización de soja como complemento de estrógenos vegetales que pueden ayudar sin riesgo.

Después de la menopausia el riesgo de infecciones vaginales (vaginitis) en las mujeres diabéticas aumenta. Al bajar los niveles de estrógenos, los hongos y las bacterias vaginales tienen mayor facilidad de propagación, sobre todo si los niveles de glucosa son demasiado altos frecuentemente.

Autor: Cristóbal Sánchez. Enfermero