FERRITINA O HIERRO EN SANGRE

La ferritina es una proteína que sirve para almacenar hierro en los tejidos y así ese hierro pueda ser utilizado posteriormente por el organismo.

En los análisis de sangre los niveles de ferritina dan un valor equivalente a las reservas de hiero de la persona.

El hierro es muy necesario para formar la hemoglobina que es la proteína que transporta el oxígeno por la sangre y que se encuentra dentro del hematíe o glóbulo rojo, pero también es muy importante para el buen funcionamiento de los músculos para el pelo y para las uñas.

Las personas que tienen escasez de hierro en la sangre suelen tener anemia, con cansancio, a veces dolores musculares y caída de pelo y sus uñas se parten con facilidad.

La estructura de la ferritina 

Dispone de dos capas una capa proteica llamada apoferritina y un núcleo férrico con aproximadamente 2.500 iones de hierro. Su estructura tiene dos subunidades, una subunidad ácida de tipo H (heavy) y una ligeramente básica tipo L (light), las últimas son causales del depósito de hierro a largo plazo y aparecen principalmente en el hígado, el bazo y la médula ósea.

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GLOBULOS ROJOS

 

Las concentraciones normales de ferritina dependen de la edad y el sexo

.Son elevadas al nacer, aumentan durante los dos primeros meses de vida y después disminuyen durante el primer año. Aproximadamente al año de edad las concentraciones empiezan a aumentar de nuevo y siguen haciéndolo hasta la edad adulta. Sin embargo, desde la adolescencia los varones tienen mayores concentraciones que las mujeres, tendencia que persiste hasta finales de la edad adulta. En los varones las concentraciones alcanzan el máximo entre los 30 y 39 años de edad y después tienden a mantenerse constantes hasta aproximadamente los 70 años de edad. En las mujeres las concentraciones de ferritina en suero se mantienen relativamente bajas hasta la menopausia y después aumentan.

Al contrario de la hemoglobina, el contenido corporal de ferritina no se ve afectado por la altitud por encima del nivel del mar a la que viva la persona ni por el tabaquismo. No obstante, la ferritina se ve afectada por procesos que cursen con inflamación de modo que en tales circunstancias ya no refleja la magnitud de las reservas de hierro. Esto dificulta la interpretación de concentraciones normales o elevadas de ferritina en suero en zonas donde las enfermedades infecciosas o inflamatorias son frecuentes.

VALORES NORMALES DE FERRITINA

- Hombres: 12-300 micg/L

- Mujeres: 12 -150 micg/L

Nota: micg/L = microgramos por litro equivalente a ng/mL nanogramos por mililitro.

Si bien, algunos médicos como los dermatólogos recomiendan mantener cifras de al menos 40 micg/L a fin de que no se resientan tanto el pelo como las uñas.

El déficit de ferritina y por tanto de hierro, da lugar a y se suele producir ANEMIA FERROPENICA

Las causas del déficit son múltiples desde escasez de HIERRO EN LOS ALIMENTOS a consumo excesivo como se dan en la infancia y adolescencia, en el segundo y tercer trimestre del embarazo y en la lactancia materna y muy frecuentemente en mujeres en edad fértil por pérdidas  en la menstruación. Otra causa frecuente son las hemorragias digestivas.

Exceso de ferritina se puede dar en los procesos inflamatorios principalmente o por exceso de consumo suplementario de hierro, si no es por alguna de estas causas hay que confirmar o descartar la posibilidad de que se tenga riesgo de padecer una hemocromatosis ( enfermedad por depósito de hierro que, al cabo de los años afecta al corazón y al hígado principalmente y para eso se suele practicar un test genético específico que detecta los portadores de los genes de la enefermedad.

FERRITINA REFERENCIAS O SITIOS DE INTERÉS

Todd Gersten MD. MedlinePlus

Significado clinico de los valores elevados de ferritina sérica. Carmen Ramírez, Carmen Rubio, Rafael A. Fernández and all. Med Clin (Barc) 2004; 122(14):532-4

Concentraciones de ferritina para evaluar el estado de nutrición de hierro en las poblaciones. Organización Mundial de la Salud. WHO/NMH/NHD/MNM/11.2

Anemias Carenciales. J. Sánchez García and all. Medicine 2004;9 (20): 1259-1267